| ECOS
FRANCISCANOS//FRANTZISKOTAR BERRIAK PASTORAL
JUVENIL |
VETE EN PAZ, RECOBRA TU DIGNIDAD
La fría y antigua moralidad
versus la mirada penetrante, personal
que desarma y recompone nuestra vasija rota.
Ellos buscaban la condena:
"es culpable, y ha de pagar el delito",
"tú, qué dices, cayó en adulterio".
Escuchó, su silencio descubrió su
treta:
gente intachable, los santos,
se sintieron descubiertos; necesitan respuestas, argumentos claros
de autoridad y de peso, para ocultar "su verdad sin proezas".
"¿Estáis libres de pecado?":
todos callaron y dieron la vuelta,
se dieron cuenta, acaso, de su herida encubierta,
pero le dieron la espalda.
Silencio, silencio: el milagro del encuentro,
la penitencia se convirtió en reconciliación,
la absolución en dignificación.
Benditos segundos de ambos en soledad,
¿qué pensaría ella?,
no hubo reproche, ni personal condena.
Sólo un cruce de profundas miradas,
y por qué no, una sonrisa en Jesús
y una pícara-cómplice pregunta
a aquella muchacha;
él conocía la vida,
ellos huían de ella.
Recobra tu dignidad,
date a valer y expande la gracia,
después, en aquel eterno, actual instante, la regaló una caricia.
(En la celebración de la reconciliación comunitaria en Haro)